VEGA CANTOR, RENAN
Este libro en el que se reúne medio centenar de ensayos y artículos periodísticos lo hemos preparado en los últimos meses, en medio de las agresiones que Estados Unidos realiza contra el mundo y nuestra América. Originalmente, habíamos pensado en titularlo Un imperialismo agonizante, pero a raíz de los brutales acontecimientos del 3 de enero de 2026 en Venezuela, cuando fue bombardeado Caracas, fueron asesinados más de un centenar de latinoamericanos (entre ellos 32 cubanos) y fueron secuestrados Nicolás Maduro y su esposa Cilia Floréz, decidí modificarl el título por el de Estados Unidos, un imperialismo sanguinario y sin máscara. Hemos preferido este último no porque hayamos cambiado nuestra concepción sobre la agonía del imperialismo estadounidense, sino que queremos enfatizar en el carácter abiertamente agresivo e intervencionista de Estados Unidos, en virtud de su crisis estructural y de hegemonía. Esto lo ha llevado a quitarse la máscara que ha usado durante el siglo XX en que se presentaba a sí mismo como un país benefactor y amigo de la humanidad. Hemos agregado el vocablo de sanguinario, que parece una tautología, porque todo imperialismo ha sido violento y ha producido dolor, sufrimiento y muerte a través de su historia. Y Estados Unidos no es la excepción a esa regla histórica, puesto que la confirma de manera fehaciente a lo largo de su violenta trayectoria, siendo de lejos, el imperialismo más sangriento y asesino que ha existido en toda la historia de la humanidad, aunque eso no sea percibido de esa forma por la u201copinión públicau201d de nuestro tiempo, embrutecida con propaganda emitida por los mismos Estados Unidos y sus lacayos ideológicos, mediáticos y académicos en las últimas décadas. Al punto que, después de 1991, con la desaparición de la Unión Soviética, se habló de u201cimperialismo humanitariou201d en la época de Bill Clinton para justificar el bombardeo de Yugoslavia y su disolución o de u201cimperialismo benévolou201d, en los gobiernos de Barak Obama y Joe Biden para encubrir su política criminal en Libia, Afganistán, Ucrania, el asedio contra Venezuela y un interminable etcétera.