HABIA QUE DECIRLO

HABIA QUE DECIRLO

Editorial:
ÍCONO
Año de edición:
Materia
Género
ISBN:
978-958-8461-11-3
Encuadernación:
Rústica con solapa
Colección:
Memoria Viva
$35,000.00
IVA incluido
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Y sigo preguntándome cómo hizo Eloísa para no quedar embarazada cuando amó de manera tan apasionada a su maestro Abelardo ... ¿Cómo hicieron las damas del siglo XII y qué hicieron las mujeres que conocimos de los siglos siguientes para no tener más de dos o tres hijos ¿Cómo lo lograron Olympe de Gouges, Flora Tristán, George Sand o Soledad Acosta de Samper ¿Qué hicieron todas estas mujeres que no puedo nombrar, mujeres cultas apasionadas y apasionantes para arreglárselas con sus amores ¿Cómo y qué hizo mi abuela materna en 1900 para tener únicamente dos hijos No lo sé. Sólo recuerdo un día de 1949 ó 1950 en que, de niña, vi a mi madre esconder con afán entre una gaveta del baño una bolsa y un tubito de plástico, algo parecido a una sonda: Sin embargo, y a pesar de pertenecer a una familia muy liberal, nunca hablé con ella sobre esto. Sé que hasta el siglo XIX muchas mujeres morían durante el embarazo o en los partos, muchos recién nacidos morían muy pronto, muchos niños y niñas morían antes de cumplir los cinco años, y sé que existieron mujeres abortistas en todos los siglos de los siglos y en todos los países del mundo. Incluso en francés las llamaban tes faiseuses d' anges, bella expresión para nombrarlas y cuya traducción aproximada sería «las hacedoras de ángeles». ¿Cuántas mujeres abortaron en condiciones atroces, cuántas de ellas murieron, cuántas quedaron malheridas, el cuerpo, destrozado y maltratado, con el alma vuelta pedazos y un sentimiento de culpa que tuvieron que cargar durante siglos enteros De esto nunca nos habla la historia. Una historia escrita por hombres que preferían desconocer este tipo de cosas. Y sin embargo, este «tipo de cosas» marcó y sigue marcando la vida de millones de mujeres en el mundo y, por consiguiente; sigue marcando la historia del mundo, aun cuando es una historia de la que se ha escrito muy poco.Sólo recuerdo un día de 1949 ó 1950 en que, de niña, vi a mi madre esconder con afán entre una gaveta del baño una bolsa y un tubito de plástico, algo parecido a una sonda: Sin embargo, y a pesar de pertenecer a una familia muy liberal, nunca hablé con ella sobre esto. Sé que hasta el siglo XIX muchas mujeres morían durante el embarazo o en los partos, muchos recién nacidos morían muy pronto, muchos niños y niñas morían antes de cumplir los cinco años, y sé que existieron mujeres abortistas en todos los siglos de los siglos y en todos los países del mundo. Incluso en francés las llamaban tes faiseuses d' anges, bella expresión para nombrarlas y cuya traducción aproximada sería «las hacedoras de ángeles». ¿Cuántas mujeres abortaron en condiciones atroces, cuántas de ellas murieron, cuántas quedaron malheridas, el cuerpo, destrozado y maltratado, con el alma vuelta pedazos y un sentimiento de culpa que tuvieron que cargar durante siglos enteros De esto nunca nos habla la historia. Una historia escrita por hombres que preferían desconocer este tipo de cosas. Y sin embargo, este «tipo de cosas» marcó y sigue marcando la vida de millones de mujeres en el mundo y, por consiguiente; sigue marcando la historia del mundo, aun cuando es una historia de la que se ha escrito muy poco.Incluso en francés las llamaban tes faiseuses d' anges, bella expresión para nombrarlas y cuya traducción aproximada sería «las hacedoras de ángeles». ¿Cuántas mujeres abortaron en condiciones atroces, cuántas de ellas murieron, cuántas quedaron malheridas, el cuerpo, destrozado y maltratado, con el alma vuelta pedazos y un sentimiento de culpa que tuvieron que cargar durante siglos enteros De esto nunca nos habla la historia. Una historia escrita por hombres que preferían desconocer este tipo de cosas. Y sin embargo, este «tipo de cosas» marcó y sigue marcando la vida de millones de mujeres en el mundo y, por consiguiente; sigue marcando la historia del mundo, aun cuando es una historia de la que se ha escrito muy poco.

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