MÁRQUEZ, NICOLÁS
Hace exactamente 50 años, Ernesto Guevara de la Serna le brindaba el siguiente sermón al mundo y sentenciaba: El odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de los límites naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar, y tras agregar que nuestros soldados tienen que ser así añadió: Cada gota derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido es experiencia que recoge quien sobrevive . Pocos días después de conocida esta exhortación, el aludido personaje moría en Bolivia, tras comandar una frustrada acción terrorista en la cual, él y los mercenarios que obraban bajo su comandancia asesinaron a 49 bolivianos.