VENEGAS, JULIETA
Me sigo sentando derecha en el piano, como aprendí cuando era niña, aunque hace muchísimo tiempo dejé de estudiar clásico. De todas maneras hay algo respetuoso cuando me siento, acomodo el banco, me acerco mucho. Lo tengo sin la tapa, veo los tambores, las cuerdas, me gusta sentir su sonido rodeándome. De repente tengo una melodía dando vueltas: empiezo a tararearla caminando por la calle y me gustaría buscarle una armonía.