Remedios para enfermedades incurables es un libro que huele a cocina, a memoria y a cuerpo. En estos poemas, Natalia convierte los gestos de todos los días en un lenguaje para sanar lo que a veces parece imposible: las ausencias, las rupturas, el deseo, el amor, las pérdidas que se quedan viviendo con nosotros.
Son versos que vienen de las mujeres que nos criaron, del fogón como refugio, del sabor propio como forma de recordar y seguir. Un recetario íntimo donde cada plato es un conjuro y cada palabra una manera de volver al mundo con un poco más de luz. Esta es una invitación a entrar en la cocina, pero también a mirar de frente lo que allí se cuece: la vida que pesa, que duele y la que, a pesar de todo, insiste y quiere ser vivida.